Andrés Barba estuvo en la última sesión del Club de lectura de Agua de Mayo para comentar su novela República Luminosa.
Comenzamos nuestra charla con Andrés Barba presente en la pared de Agua de Mayo, en el verano del Hemisferio Sur, donde reside desde hace unos años con un primer acercamiento a como surgió República Luminosa, el libro que hemos leído este último mes en el Taller de lectura de Agua de Mayo.
La inspiración para la obra partió, entre otras cosas, del documental Estación de Leningradsky que marcó a Andrés profundamente cuando lo vio. El sentido de la comunidad y la belleza (Anarquismo utópico) y en Peter Pan como héroe anarquista de literatura infantil. Desarrollando una fábula política con un personaje colectivo que es la ciudad de San Cristóbal que se siente amenazada por unos niños «violentos, desconocidos, invisibles, ocultos». También el relato de una guerra entre ancianos y niños como punto de partida (desde una experiencia vital que Andrés vivió cuando residía en Madrid) , como edades excluídas de la sociedad capitalista.
Los niños no aparecen y a cambio lo que si aparece es la energía del miedo de la ciudad. El miedo provoca en nosotros que orbitemos alrededor de eso que nos provoca miedo y termina desencadenando la violencia ante lo desconocido que puede suponernos la pérdida de nuestro status quo.
La novela plantea la narrativa de la resignificación a lo largo del tiempo (20 años) de un suceso traumático que aconteció. La verdad como algo dinámico, no fijo en el que se van incluyendo nuevas voces. La novela es una novela política cuyo dentro es construir esa verdad a través de las narrativas culturales que la comunidad construye.
Los personajes
El personaje adulto de la novela como un personaje en tránsito (que son el tipo de personajes que le interesan) entre una situación y otra tanto de manera individual como colectiva hace que se tomen decisiones improvisadas que, a veces, se mantienen en el tiempo. Como lectores conocemos a la comunidad de San Cristóbal a través de un foráneo y lo vamos descubriendo a la vez.
Un personaje que, en principio, está en el lado correcto de la historia, pero que puede llegar a hacer cosas monstruosas que nunca habría pensado cuando se deja llevar por el miedo. La aquiescencia de los «neutrales» y la responsabilidad que conlleva y que nos hace cuestionarnos comportamientos para intentar «entender» porqué llega a hacer determinadas cosas y abandonar el moralismo fácil.
¿Qué somos si nos dejan sin instituciones que nos controlen?
Tuvimos un interesante debate sobre este tema en el que Andrés expuso claramente su posición en contra de que no seamos capaces de llegar a una comunidad que se gestione sin violencia si no nos dirigen y también a como la novela está impregnada de esa reflexión.
La novela reflexiona sobre nuestra herencia de la Ilustración en la que nos han hecho creer que necesitamos crear una institución que convierte a los niños en unos ciudadanos responsables y con responsabilidades lo antes posible mediante la institución educativa y familiar. Esta herencia nos condiciona a que:
- Aceptemos cosas como que «nos vigilen por nuestro bien».
- Simplificamos el concepto del bien y el mal y concluimos que triunfan los buenos (ética protestante). Eso conlleva que NO podemos romper las normas porque te va a pasar algo malo. Controlados por el miedo.
- Los niños al sentirse rechazados por la sociedad y sin supervisión se convierten en agentes «malvados». La sociedad tiene miedo a ese niño puro que no ha entrado todavía en la institución.
En contra de esa idea afianzada después de siglos de herencia aprendida, quizá a llegado el momento de plantear si:
Abandonados a nuestra suerte podríamos acabar en comunidades cooperativas, ¿porqué esto no se plantea? ¿no está en nuestra memoria? ¿no interesa? . El bien y el mal en realidad están mezclados .
Una charla super interesante en cuanto a la parte literaria pero también a la parte política y social en la que seguro que podríamos tener muchas charlas con Andrés Barba que al final Agua de Mayo ¿no es un poco esa comunidad que pretende no necesitar que la gestionen instituciones? . Bueno igual un poco ambicioso pero a nosotros nos hace ilusión pensar en que » es así , aunque solo sea un poquito» un lugar distinto.
Por cierto Andrés acaba de publicar un libro basado en la biografía de Edward H Gibson que padecía una analgesia congénita : Podría comer piedras. Vida y crucifixión de Edward H. Gibson
Mil gracias a Andrés Barba por dedicar su tiempo a compartir con nosotros. Siempre es un gustazo poder contar con los autores , aunque sea en modo «virtual», le dan a la lectura del libro un valor añadido incalculable.
* Bibliografía citada por el autor:
Joseph Conrad. Civilización y Barbarie
Flannery O’Connor. Relato de la buena gente del campo
Entrevistas con Andrés Barba sobre República Luminosa